24 de noviembre de 2011

¡Acábate la sopa!

Uno de los libros que forma parte del grupo de mis favoritos es ¡Acábate la sopa!, de Mikaël Ollivier. Pese a que es un cuento muy sencillo para niños, me gusta leerlo una y otra vez, porque habla de la muerte en una forma que casi puedo decir que me deja tranquila o al menos un poco más conforme. Sí, debo reconocer que hablar de la muerte nunca me ha sido sencillo; y este libro aquieta, en buena medida, mis temores.

No estoy segura de recordar el día exacto cuando descubrí que también yo me iba a morir; lo que sí recuerdo es que atravesé por los mismos sentimientos y preguntas que Emma -la pequeña protagonista- confronta después de la muerte de su abuelo: ¿Por qué todos tienen que morirse? ¿Para qué sirve la vida, si después hay que morirse? ¿Cómo hacemos para vivir sabiendo que un día vamos a morir? Sus padres y su maestra intentaron responder cada una de sus dudas, pero no lo lograron. Finalmente, Emma entiende el significado de la vida, de la muerte y el cómo hacemos para vivir, sabiendo que un buen día todo acabará. Y es en ese momento, cuando la niña entiende, donde me siento plenamente identificada con la historia: “La muerte sirve para hacernos avanzar”. Por eso es que aprovechamos al máximo el tiempo que vivimos, porque si no tuviéramos que morir, no haríamos nada; nuestra actitud sería pasiva y conformista. Por tanto, para aprovechar al máximo nuestra vida, trabajamos, nos divertimos, vamos de vacaciones, tomamos cursos en línea, comemos rico, jugamos, hacemos ejercicio y disfrutamos a nuestras familias.

Saber que un día vamos a morir y a pesar de ello seguir viviendo es muy de valientes; hoy agradezco ser uno de ellos.

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