La monoparentalidad no es sencilla, más si encima trabajas, tu familia cercana no está aquí e intentas, erróneamente, pretender ser una familia normal.
Desde hace más de un año, y por razones que no atañen a este post, empezamos a realizar pequeñas modificaciones en nuestras rutinas familiares. Pequeños pero significativos cambios que nos han transformado tanto al #PequeñoEspaldaRoja como a mi misma.
Poco a poco hemos dejado de llevar esa vida loca y atareada, donde procuraba mantenernos ocupados nada más por que sí, para comenzar a realmente vivir y disfrutar respetando los tiempos de todos y generando un ambiente agradable y feliz.
Ser juez y parte de esta metamorfosis ha sido delicioso; compruebo que la estructura no es siempre lo mejor y que tanto mi hijo, como yo, podemos vivir sin estrés.
Hoy, fue gratificante y alentador, escuchar los sentimientos del #PequeñoEspaldaRoja:
Al recogerlo a la salida de la escuela, de repente me dice:
- " Mamá, no sé que me está pasando... hoy en todo me fue bien en la escuela, me siento contento, no siento la tristeza que sentía antes... no sé que es Mamá, pero me siento bien. "
Me sentí realmente feliz, ligeras lágrimas intentaron asomarse a mis ojos pero les impedí salir; le dije:
" hemos hecho cambios positivos en nuestras vidas y han traído beneficios para todos por eso te sientes contento."
El completó: "Sí, juego con Cleta (Molly, nuestra gatita), tengo tiempo de jugar y hacer la tarea y todo está bien".
Y solo agregué: "Agradezco mucho que me compartas como te sientes, me gustaría que pudieras
hacerlo siempre."
¿Diganme si no es motivo suficiente para querer compartirlo?
¡Que sea una semana linda!
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